Nuestra historia

Conocer nuestra historia nos sirve para interpretar el presente y para mejorar el futuro

El edificio se construyó en 1980. Era una residencia para niños y niñas con necesidades educativas especiales. Había dormitorios, duchas, una caldera grande para calentar el agua de la cocina y de los baños, y despachos para los maestros/as y educadores/as que se ocupaban de ellos. Había una pequeña pista donde los niños y niñas jugaban y alrededor había césped donde se tumbaban a tomar el sol y a merendar bajo la sombra de un árbol. No había más de 100 alumno/as. Las camas no se usaron nunca porque el gobierno pensó que estos niños y niñas estarían mejor corriendo, jugando y aprendiendo con otros que no tuviesen dificultades. Porque así todos ganaban. Conviviendo con los que son diferentes nos hacemos tolerantes y pacientes y eso era bueno para nuestros alumnos/as.

Se almacenaron las camas, los armarios roperos se transformaron en librerías, las duchas en aseos y los dormitorios en aulas y el colegio de Educación Especial Juan Ramón Jiménez se transformó en colegio de Educación Infantil y Primaria. Entraron primero dos clases de Infantil y cada año entraban dos más hasta que en 1997 el colegio tenía dos líneas completas. Como hacía falta espacio para más aulas se construyeron tres en un porche. El césped desapareció y pusimos asfalto en el que pintamos juegos y señales.

El edificio también se utilizó por otros organismos: En algunos despachos estaba el Equipo de Orientación Educativa (psicólogos, médicas y asistentes sociales que asesoran a los maestros/as para atender a los niños/as con Necesidades Educativas Especiales). En otra zona estaba el Centro de Profesores (profesionales que organizaban la formación de los docentes de Marbella y alrededores).


En la actualidad contamos con 6 aulas de Educación Infantil, 12 aulas de Educación Pirimaria y 2 Aulas de Educación Especial. Los que siguen con nosotros son los chicos/as de P.G.S. del Instituto Guadalpín. Tienen un taller de carpintería, un taller textil y un Aula Específica en la zona donde estaba antes la vivienda del conserje.

Esto es un edificio que se adapta y lo demás son tonterías. Y eso tiene inconvenientes: las aulas son muy pequeñas y por eso la ratio no excede (a no ser que la explosión demográfica lo imponga) de 22 alumnos/as por clase. Lo que tiene difícil arreglo es el espacio de recreo y actividades deportivas. NO CABEMOS. Bromeamos entre nosotros diciendo que educamos a los niños/as para vivir en una ciudad superpoblada.